lunes, 9 de marzo de 2015

Victimas Sobre El Subsuelo.

Arthur Bonetta... Nombre extraño para un judío italiano. ¿Cómo un judío pudo ser el mas alto mando de la mafia Italiana en la Chicago de los años treinta? Esta, es mi historia.

Me crié en las calles, poco a poco comencé a robar, cegado por la codicia y por las ganas de ser alguien en la vida.
Subí el listón en cuanto a robar; cada vez más y más, y objetos de mayor precio, de mayor calidad, para venderlos y ganar lo suficiente hasta hacerme con un arma y digamos... Impresionar a los de arriba... Hasta que un dia en el que ocurrió algo.
Lo que pasó fue que sobre mi cabeza no dejaba de repetirse una melodía; molesta, sí. Pero en parte reconfortante, pude ver que al golpear el cristal de una casa para entrar a robar, al recordar esa reveladora canción en mi cabeza, mi mano de repente; que sangraba, comenzó a cicatrizar y a curarse cada vez que en mi cabeza se presentaba esa melodia extraña... Esa extraña forma de hacer música.

De modo que seguí robando, no me dolía romper cristales o las puertas a base de golpes, pues pensar en esa extraña melodía, oírla en mi cabeza hacía milagros en mí.
Con lo que un día entré a robar, por error, en una tienda de música y fue ver el piano y mi cabeza mandaba mas que mi cuerpo; sin saber por que, me acerqué hasta sus teclas de marfil y me puse a tocar esa canción, esa melodía que se repetía en mi cabeza sin motivo alguno, y todos los presentes en la tienda comenzaron a suicidarse... Era demoníaco, maquiavélico... ¡Era perfecto para mí!
Yo tenía contactos con varios amigos que estaban de perros callejeros para la mafia... Siempre me llamó la atención ese mundo. Desde el día en que mi hermano Don Zamotti; un capo de la mafia, me dio una paliza en aquella vía subterránea siempre he pensado en vengarme de él; ya sea en esta vida o en otra, y ahora que podía lo iba a hacer.
Para llamar la atención de los de arriba comencé tocando el piano en el local "The Mens Paradise" que era de Tommy, aquí en Chicago, en el 1923. Era un buen lugar para empezar a usar la melodía en contra de quien quisiera; que en este caso fue dirigida en contra de Zhirzheki Varei, que le dio un golpe a Daniel Jacobs... Todo preparado por la melodía; podía someter a cualquiera a mi merced y disposicion, solo tenía que pensar en algo, y esto se cumplía...
Sabía que si Zhirzheky daba la nota, los de arriba no le perdonarían haber reducido a ruinas el local de Tommy...
Así que eliminado Zhirzheky tan solo quedan dos peces en el estanque; mi hermano Don Zamotti y Al Capone. De los que con un toque de melodía enterraré en las cloacas de la estación; como ya está enterrado Zhirzheky por el mismísimo Daniel Jacobs... Un tipo, una pieza de ajedrez de la que no me apetece hablar ahora.

Volviendo al pasado mi hermano quiso recordar la brutal paliza que me dio en los andenes subterráneos de Chicago... Puso sus iniciales "D.Z." con mi sangre en el cuarto de baño de la estación donde me dio la paliza... Antes de darme esa patada en la cabeza que me dejó fatal. Delante de sus matones no dejaba de repetir: "Mi alma es un alma inmortal que viaja de eras en eras".
No sé que quiso decir, pero ya aseguro de antemano que nadie es inmortal... Y pienso comprobarlo.

Por esa época, pasaron varias semanas; el profundo hematoma de mi ceja tapando mi ojo y mi profundo corte en el labio se curaron dejando una tenebrosa cicatriz que hasta hace días lucía... Pero al oir la melodía en mi cabeza, mientras me afeitaba veía en el espejo que no quedaba marca ni rastro alguno en mi rostro de aquella brutal paliza de Don Zamotti; mi hermano, ese que me da tanta hambre de furiosa venganza.
Sin que él lo sepa, ahora muevo los hilos debido a que someto a quien sea debido a la melodía; les congrego en la misma cloaca donde se pusieron de acuerdo depositar cadáveres; las victimas sobre el subsuelo. El mismo lugar donde fui brutalmente golpeado por mi hermano...

Ayudado por Drynil transportamos el piano hasta allí abajo en altas horas de la madrugada mientras la melodía; otra vez, se repite en mi cabeza y la defino tal y como la tengo en la mente; molesta pero a la vez reconfortante. Dañina pero a la vez curativa...
Ya dije que muevo los hilos, y así es. Drynil que es mi amigo de siempre y a la vez trabaja para ambos, les congrega... Les dice que un fantasma del pasado quiere verles.
Sentado en mi piano interpreto la melodía mientras les veo venir hacia mí... Sólo Don Zamotti; mi hermano, es capaz de reconocerme. Consigo poseerlos mentalmente debido a las cadenas mentales a la que la extraña melodía somete.
De repente y para sorpresa de Drynil, Al Capone se pega un tiro en la cabeza... Y Don Zamotti; mi hermano, se arroja a las vías del tren justo unos segundos antes de que pasase.

Desde ese día la estación cerró por miedo de haberse causado unas muertes tan extrañas; sobrenatural lo llaman... Quizá lo sea, limpian todo; la sangre, los cadáveres, pero las iniciales "D.Z" siguen ahí.

Sobrenatural es que un vulgar e inculto ladrón sea un experto tocando una melodía extraña que somete a la gente y fortifica a quien la interprete... Eso sí es sobrenatural.
Desde ese mismo día empecé a hacer hincapié en que alguien me ayudase para trasladar la melodía a papel, plasmarla y que otros como yo puedan conseguir lo que yo ahora soy; El jefe de la mafia en la atractiva Chicago.

No sé si volaremos hasta el sol o si esto tiene su repercusión en el futuro... Si de verdad, como dijo Don Zamotti: "Mi alma es un alma inmortal que viaja de eras en eras". Eso yo no lo se... Pero hasta ahora mi consigliere Drynil y yo luchamos por el comercio en la costa este, Los Angeles es del cubano Sergio Rico, mas conocido como Acuario; llamado así por que mata a sus victimas tirándolas a un acuario lleno de pirañas... Lástima que no sea lo suficientemente valiente contra mi extraña y reveladora melodía.

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